Para Dios no hay secretos
PDF Imprimir E-mail
Viernes, 16 de Septiembre de 2011 00:00
     ¿Has estado allí? ¿Has sentido cómo el suelo de la convicción cede bajo tus pies? El borde se derrumba, tus ojos se ensanchan y te vas abajo. ¡Cataplum!
     ¿Qué haces entonces? … Cuando caemos, podemos restarle importancia. Podemos negarlo. Podemos distorsionarlo. O podemos darle frente a la situación…
     Con Dios no se pueden tener secretos. La confesión no es decirle a Dios lo que hicimos. Él ya lo sabe. La confesión es sencillamente convenir con Dios que nuestros actos fueron errados…
     ¿Cómo puede Dios sanar lo que negamos? ¿Cómo puede Dios concedernos el perdón cuando no confesamos nuestra culpabilidad? Ah, ahí esta la famosa palabra: culpa ¿No es eso lo que intentamos evitar? Culpa. ¿No es eso lo que detestamos? ¿Pero es tan malo ser culpable? ¿Qué implica la culpa sino que conocemos la diferencia entre lo malo y lo bueno, que aspiramos a ser mejores de lo que somos? La culpa es eso: un sincero remordimiento por decirle a Dios una cosa y hacer otra.
 
Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,
Ni han subido en corazón de hombre,
Son las que Dios ha preparado para los que le aman.
1 Corintio 2:7
 
Tomdo Del Libro Gracia Para Todo Momento
Autor: Max Lucado
 
 
Editor Agenda de Dios: Olman Rímola
 
 

 

 



Comparte este mensaje con un amigo
Facebook! Twitter! Google! MySpace! Live! Digg! Reddit! Del.icio.us! Mixx! StumbleUpon!

 

Escribir un comentario