Dale lo que es tuyo
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Miércoles, 27 de Abril de 2011 00:00
     La reina de Noruega hacía que sus hijos prepararan un regalo especial cada año al acercarse la navidad. Ella les enseñaba a elegir entre sus cosas un objeto que les gustara, para regalarlo a los pobres. Como al principio sus hijos elegían juguetes que no les gustaban o estaban rotos, la reina intervenía en sus decisiones con sus consejos, hasta que ellos elegían el regalo que más estimaban. Entonces, llegó un momento cuando sus hijos comenzaron a dar “lo bueno” por iniciativa propia.
     Dios nos ha llamado a entregar nuestro ser, más allá de los bienes materiales. Nos ordena trabajar con pasión, dedicación y entrega. Si no podemos ir nosotros mismos como misioneros, podemos apoyarlos en oración y con nuestras ofrendas materiales. Sin embargo, en la sociedad el dinero lo es todo, y abundan los mensajes que proclaman que alcanzar éxito es lograr ser una persona famosa. Pero nosotros no debemos caer en el engaño de valorar a una persona en función del dinero o el poder o fama que tenga. Santiago dice que nuestro mérito no está en la posición que logremos alcanzar en este mundo, sino en la relación que tenemos con Dios. Salomón también nos advierte sobre esto. ¡Es inminente la llegada del día de la ira! Cuando llegue ese día, y estemos ante Dios, nadie lo podrá comprar con dinero. Nadie podrá conmover a Dios con las obras de este mundo, los estudios o una tarjeta personal. Lo único importante acerca de cada uno, será cómo hemos vivido en la tierra. Es tiempo de que entreguemos todo nuestro ser.
 
 
Dame, hijo mío, tu corazón,
Y miren tus ojos por mis caminos.
Proverbios 23:26
 
Tomado del Libro Tiempo Con Dios
Autor. Fill Briscoe
 
 
 
 
Editor Agenda de Dios: Olman Rímola
 
 
 
 


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